Yo siempre digo que para practicar sexo, cualquier lugar es válido. Todos los sitios son igualmente apetecibles siempre que haya ganas de follar, claro está. Como estas dos lesbianas, que están con tantas ganas de follar, que se ponen a comerse el coño en el balcón, aún con riesgo de que les esté espiando algún vecino voyeur.