El hecho de que sean de juguete no quiere decir que no den placer, pero el tacto en la vagina no es el mismo el de las pollas de plástico, que el de las pollas de carne y hueso. Por eso tanto las gordas maduritas como las tias buenas más delgaditas, no quieren otra cosa que no sean pollas para penetrar sus coños, siempre y cuando sea posible.

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