Ha vuelto a pasar y siempre se repite la misma historia. Cada vez que mi mujer y yo salimos a navegar, ella acaba poniéndose un bañador demasiado sexy para mi. Y se tumba para tomar el sol y como se aburre, se pone a calentarme la polla y yo acabo cayendo para follármela. Disfrutamos de nuestras corridas en el barco, más que en tierra firme.






