Esta chica parece una auténtica forajida del lejano oeste. Con ese pañuelo al cuello que le tapa la boca da la impresión de que viene huyendo de los indios o a saber de quién. El caso es que si hubiera cometido alguna fechoría y yo fuera el sheriff, no dudaría en perseguirla día y noche hasta dar con ella.
Chicas guapas como ella seguro que sabían ingeniárselas para salir de la cárcel sin apuros.







